Tribuna libre

La hendidura

José Javier Lasunción, director general de los Cruzados de Santa María, se dirige a los asistentes.

Por J. S. Z.

El ocho de julio de mil novecientos noventa y uno es una de esas fechas que han quedado grabadas en el corazón de nuestra institución. Ese día un centenar de jóvenes del campamento Santa María de la montaña participaron de la colocación de una pequeña imagen de la Virgen del Pilar en una gruta en el corazón del circo glaciar de la Laguna Grande de Gredos. Fue un acto emotivo que coronaba una larga tradición. Los cruzados y militantes de santa María siempre habíamos llamado a aquellas montañas nuestro santuario. Pero si en verdad queríamos que fuese nuestro santuario, aquel lugar debería tener una presencia concreta de nuestra Madre, la Virgen. Así que Abelardo de Armas pensó colocar una sencilla imagen de la Virgen del Pilar en el lugar donde habitualmente se tenían las reuniones de jefes de escuadra.

Desde entonces cientos de hombres y jóvenes han hecho de esta pequeña imagen de la Virgen un icono de su vida. Como esa virgencita, sabían que sus vidas estaban expuestas a la intemperie, que tenían que vivir su fe cristiana en medio de las tormentas y los calores del mundo, que nadie les contemplaría más que Dios Padre, pero que en eso estribaba precisamente su belleza. Daban gloria a Dios desde la pequeñez, esparciendo su fragancia y llenando de vida el mundo. La imagen de la flor del campo que utilizara san Bernardo y retomara el venerable padre Tomás Morales estaba perfectamente encarnada en esa imagen de María expuesta en esta montaña entre nieves casi eternas.

A partir del año 2016 en el que se cumplieron 25 años de este acontecimiento, cuando la efeméride coincide con un múltiplo de cinco, todos los que queremos vivir este estilo de vida nos sentimos convocados para acudir al encuentro con nuestra Madre en el circo de Gredos. Este año 2026 se cumplían 35 años de aquel acontecimiento y nadie quería faltar a la cita. Una fecha a la que se unía otra celebración muy simbólica: se cumplía el setenta y cinco aniversario en el que se iniciaron los campamentos en este entorno de Gredos, en los tiempos del Hogar del empleado. Hoyos del Espino, Navarredonda de Gredos y finalmente Santiago de Aravalle, han ido acogiendo a lo largo de todas estas décadas este campamento que ha servido de escuela de formación para cientos de jóvenes.

Con todos estos sentimientos en el corazón se fueron acercando primero los más aguerridos montañeros capitaneados por Javier Fernández Lorca que les subió hasta las cumbres más altas del macizo central. El altivo Almanzor fue coronado en homenaje a nuestra Madre. Era el preámbulo a la gran celebración que se tendría unos días más tarde.

El 11 de julio se celebró una eucaristía presidida por el padre José Ángel Madrid a los pies de la gruta. Un grupo de unas cincuenta personas en representación de todo el Movimiento se congregaron en esta ocasión en el lugar en el que se encuentra la Virgen de Gredos. La normativa de protección de este espacio natural aconsejaba una convocatoria discreta. Por eso fue al día siguiente, el 12 de julio, coincidiendo con el final del campamento del grupo alevín de la Milicia de Santa María y el inicio de los grupos de juveniles y de jóvenes, el principal momento de encuentro y celebración de todo el Movimiento de Santa María. El lugar de concentración fueron las instalaciones campamentales y el albergue de Santiago de Aravalle, al otro lado de la sierra de Gredos.

Unas doscientas ochenta personas se congregaron en este momento. A la eucaristía, momento central de la jornada, siguió la comida y una celebración festiva en la que cada uno de los grupos pudieron hacer una representación musical o teatral que recordaba el amor a la Virgen que todos tenemos. Desde los más pequeños con su interpretación de la canción Alza la mirada, que fue el himno de la visita del papa León XIV a España, hasta las canciones y bailes de las chicas de Altas cumbres o la actuación cómica de los padres, todos los grupos fueron jalonando este momento de fiesta y alegría.

Foto de grupo de participantes en el 35 aniversario de la Virgen de Gredos en Santiago de Aravalle
Participantes en el encuentro del 35 aniversario de la Virgen de Gredos.

Al finalizar, José Javier Lasunción, director general de los Cruzados de Santa María dirigió unas palabras que podrían decirse programáticas. Nos invitó a mirar a esa hendidura en la roca en la que está colocada la imagen de la Virgen. Es un reflejo de la hendidura, de las grietas y heridas que hay en nuestras vidas y que son el lugar de encuentro con Dios. Una mirada realista, a la vez que contemplativa, nos alienta en nuestra pequeñez y nos hace entender que la iniciativa de nuestra vida la lleva solo Dios. Y que a nosotros nos toca secundar. Desde esta vivencia animó a todos los miembros del Movimiento que se encontraban presentes en ese momento a vivir como cristianos en medio del mundo, en misión, como el eje central de su actuación. Para esto hemos nacido en la Iglesia, esta es la razón de ser de nuestra vida como institución, así nos soñó el padre Morales. Por ello, nos recordó José Javier Lasunción, es urgente que asumamos todos con responsabilidad esta misión como laicos en medio de nuestra sociedad.

Desde su hendidura en la roca de granito, la Virgen de Gredos sonreía y miraba agradecida a aquel pequeño puñado de niños, jóvenes, hombres y mujeres. También ellos volvieron su mirada hacia las cumbres y sintieron la presencia cercana de la Madre que les alentaba a vivir todo esto en su día a día.

Hagase
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