Tribuna libre

18 de octubre: san Lucas evangelista

Francisco Sans Cabot, El evangelista san Lucas. Hacia 1875. Museo Nacional del Prado.

Por José Manuel Secades

San Lucas es una de las figuras más fascinantes del cristianismo primitivo. Médico de formación, gentil o pagano de origen y hombre profundamente culto, se convirtió en el autor del Evangelio de San Lucas, el más extenso de los cuatro, y del libro de los Hechos de los Apóstoles, en el que narra el nacimiento y expansión de la Iglesia. Dos obras que juntas representan casi una cuarta parte del Nuevo Testamento. Aunque no conoció personalmente a Jesús durante su ministerio terrenal, su investigación rigurosa, su sensibilidad humana y su cercanía con los apóstoles —especialmente con san Pablo— le permitieron construir uno de los relatos más completos, compasivos y universales del Nuevo Testamento.

La tradición sostiene que san Lucas nació en Antioquía de Siria, una ciudad cosmopolita donde convivían judíos, griegos y romanos. Su formación médica se refleja en detalles clínicos presentes en su evangelio, como la descripción del sudor de sangre de Jesús en Getsemaní o la precisión con la que narra enfermedades y curaciones.

San Lucas se acercó al cristianismo probablemente en Antioquía, atraído por la expansión de la nueva fe. Su vida cambió definitivamente cuando conoció a san Pablo, de quien se convirtió en compañero de viaje, discípulo y amigo leal. Acompañó al apóstol en momentos decisivos, presenció persecuciones, naufragios, conversiones y conflictos internos de la Iglesia naciente. Su fidelidad quedó inmortalizada en la frase de Pablo: «Solo Lucas está conmigo», escrita desde la prisión en Roma poco antes de su muerte.

Como escritor, san Lucas se distingue por su rigor histórico y su sensibilidad hacia los marginados. Investigó, entrevistó testigos oculares y organizó su relato con precisión, mencionando gobernadores, censos, rutas y ciudades que la arqueología ha confirmado con el tiempo. Pero más allá de la exactitud, su evangelio destaca por su profunda humanidad. San Lucas presenta a un Jesús que llora, que se compadece, que se detiene ante el sufrimiento de una viuda para resucitar a su hijo único, y que rompe barreras sociales y religiosas para acercarse a los excluidos.

Solo san Lucas relata parábolas fundamentales como El Hijo Pródigo, El Buen Samaritano, El Rico y Lázaro, El Fariseo y el Publicano, y la trilogía de lo perdido, la oveja, la moneda y el hijo. Asimismo, san Lucas ofrece detalles únicos sobre la infancia de Jesús y la vida de la Virgen María, como la Anunciación, la Visitación y el Magníficat, el Nacimiento, la Presentación del Niño en el templo, el Niño Jesús perdido y hallado en el templo, lo que ha llevado a pensar que tuvo contacto directo con la madre de Jesús o con personas muy cercanas a ella.

También es el único que narra episodios como la curación de la mujer encorvada, la transformación de Zaqueo y la gratitud del leproso samaritano. Su evangelio revela un Dios que busca, que perdona, que corre hacia el pecador arrepentido y que ofrece salvación sin distinción de origen, sexo o condición social.

San Lucas evangelista, tú que escribiste la historia de la Iglesia naciente, intercede por la Iglesia de hoy en su difícil camino, para que sea siempre fiel a sus orígenes, misionera audaz y abierta al Espíritu Santo. Y ruega por nosotros, para que la palabra de Dios no sea letra muerta, sino vida que transforma.

Hagase
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