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Mary Cassatt: Fiesta en el bote

Cuadro Fiesta en el bote, óleo de Mary Cassatt

Por Equipo Pedagógico Ágora.

Sobre el asunto de la familia, tan fundamental para la felicidad y la plenitud de todo ser humano, existen numerosas obras maestras. Hemos elegido el cuadro de Mary Cassatt titulado «Fiesta en el bote».

Mary Cassatt nació en Pensilvania en 1844, pero desarrolló en Francia la primera parte de su vida como pintora. Junto con Berthe Morissot es considerada una de las grandes damas del impresionismo. Su pintura se caracteriza por un primoroso cuidado en los detalles. Pintó principalmente imágenes de mujeres, con especial énfasis en la maternidad.

«Fiesta en el bote», óleo sobre lienzo (90 x 117 cm, 1894), está considerado una obra maestra del impresionismo estadounidense. Se encuentra en la National Gallery of Art de Washington.

Contemplamos la popa de un pequeño velero y, en ella, a una mujer con un niño pequeño tendido sobre su regazo; frente a ambos, en primer plano, un hombre de espaldas rema con energía. A lo lejos se contempla la orilla dominada por el verdor. Las figuras ofrecen perspectiva y profundidad en un perfecto equilibrio. Cassatt utiliza pinceladas sueltas y vibrantes para representar el agua, creando una sensación de movimiento y vida en la escena. Los colores son brillantes y alegres.

Reinan la tranquilidad y la armonía, la confianza recíproca. La composición muestra la barca navegando sobre el azul del agua, pero se han cortado el barco y la vela para dar la sensación de hallarnos dentro del bote, que actúa como un marco para los personajes uniéndolos en un espacio compartido, como si al surcar las aguas en la misma barca les uniera una misma suerte. Podría interpretarse perfectamente de manera simbólica, como si una familia —madre, padre e hijo—, compartieran su misión y su lugar en el mundo.

La figura del hombre en la proa es oscura y plana, lo que hace que el foco recaiga principalmente en la madre y el bebé. Sin embargo, se aprecia un detalle magnífico: el juego de las miradas. La mirada de la madre y del hijo se dirigen confiadamente al hombre que en la barca empuña los remos con seguridad y energía; este, por su parte, corresponde con la suya a la madre. La vela, a su vez, es impulsada por un ligero viento.

Desconocemos si la autora pretendía aludir a una escena familiar concreta, pero si se eleva a símbolo, a tema universal, la barca, los esposos y el hijo son una brillante alegoría de la comunión familiar.

Y no perdamos de vista algo muy sugerente, el mismo título del cuadro: «Fiesta en el bote». No es un simple paseo en barca en una tarde tranquila. Lo que contemplamos aquí es un canto entrañable al gozo de saberse juntos, de surcar las aguas de la vida con la confianza afectuosa de compartir amor y destino.

Sí, la familia aventura y compromiso, a impulsos del amor divino, es una verdadera fiesta, una experiencia de gozo por la vida y por el amor compartidos.

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