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XXIV Aula Familiar Tomás Morales

XXIV Aula Familiar Tomás Morales

Por Javier Lucia Maldonado,
coordinador Aula Familiar Tomás Morales

Uno no se da cuenta de lo rápido que vivimos hasta que pegamos un frenazo y paramos en seco. Y es muy necesario hacer este ejercicio de control de velocidad porque si no, el día a día nos empuja cada vez más rápido hasta que llega un momento en el que es imposible bajar el ritmo. El Aula Familiar Tomás Morales sirve para muchas cosas, pero una es fundamental: detenernos una semana, tomar un poco de altura con respecto a nuestra vida, y darnos cuenta de por dónde debemos andar y por dónde mejor ni acercarnos.

Del 1 al 7 de agosto, nos volvimos a reunir (y ya van 24 años) en Santiago de Aravalle para seguir con la propuesta ofrecida en el Encuentro Laicos en Marcha, celebrado el noviembre pasado, en el que nos veíamos comprometidos como laicos, a formar parte de la acción misionera de la Iglesia desde nuestro entorno más inmediato. El título ha sido Minorías creativas: el corazón del mundo.

En una sociedad como la actual, en la que los distintos tipos de ideología campan a sus anchas y los teléfonos móviles se han convertido en sus caballos de Troya, se impone una pregunta: ¿Cómo hacer para revertir esta situación? La tarea no es fácil, ni mucho menos rápida, y va a exigir de nosotros un reto creativo que vaya iluminando las distintas capas de nuestra sociedad y nuestra cultura para que, poco a poco, el fiel la balanza vaya a su sitio. Durante el Aula hemos atacado ese asunto desde varios puntos de vista, llegando a la conclusión de que necesitamos forjar minorías creativas que sean fermento en el mundo.

Educación de nuestros jóvenes

Una de las claves, como no podía ser de otra manera, es la educación de nuestros hijos. Ellos han nacido en la era digital y forman parte de este vertiginoso mundo, por el que se mueven con mucha más naturalidad que nosotros. Sin embargo, y a pesar de que esté cambiando el paradigma cultural y nos sintamos cada vez más alejados de ellos, los peligros a los que se enfrentan son viejos conocidos. Los jóvenes, surferos de nuestros fluidos tiempos, van a necesitar de nuestra ayuda para saber elegir las olas correctas y dejar pasar las dañinas, aunque estas tengan una apariencia inmejorable. La primera tentación puede ser quitarles la tabla de surf y que salgan del agua (y en ocasiones habrá que hacerlo), pero lo más constructivo va a ser meternos con ellos en el mar, aunque nos llegue el agua al cuello, y acompañarles en su aprendizaje.

Papel de los laicos en la sociedad

Otro frente es el papel, como laico, que tengo que tener en la sociedad. El padre Morales decía: «Precisamente porque urge la conquista de la masa, hay que multiplicar las minorías, hay que formarlas lenta y cuidadosamente, con capacidad de influjo a largo plazo. […] En cátedras, prensa, política, ejército, y aun en seminarios, cristianizaría la sociedad, devolvería al hombre su dignidad amenazada por ideologías totalitarias o costumbres corrompidas»[1].

En ocasiones nos abrumamos ante semejante tarea. Sin embargo, no somos los primeros laicos que tenemos este papel en el mundo. En realidad, lo ha hecho siempre la Iglesia, como lo hizo Cristo con sólo doce hombres. Pero sobre todo lo hicieron los primeros cristianos, que siendo tratados como la basura del mundo (1 Cor 4,13) rubricaron con su sangre un nuevo estilo de vida que afirmaba al hombre como ser personal, irrepetible, hecho a imagen de Dios —que es definido en el cristianismo como amor— y que, por tanto, merece ser amado por sí mismo. Creó una comunidad en la que «ya no existen judíos o griegos, hombre o mujer, esclavo o libre» (Gál 3,21).

«Hacer-hacer» es multiplicar minorías en el corazón del mundo

Una Iglesia misionera hoy no será una Iglesia de masas, sino una Iglesia alentada por minorías creativas. Esas minorías proféticas de hombres y mujeres —irrelevantes para el mundo, pero amados por Dios con predilección— que movilizarán a otros para hacer realidad el gran proyecto de Jesucristo. Pero esa movilización de los laicos no se hará sin aprender a suscitar colaboradores para la misión.

El P. Morales nos da la clave a los que aquí estamos (padres y educadores): aprender y enseñar a hacer-hacer, que es, según él: «…Despertar esas energías latentes que duermen en el corazón de todo joven […] es dilatar su capacidad de sufrir y gozar, de luchar y triunfar. Es enseñarles a amar la vida viviéndola a pleno pulmón»[2]. Este es el camino que nos hará ser eficaces en la nueva evangelización y permanecer abiertos a la esperanza.

Grandes maestros

En esta ocasión, en el Aula Familiar Tomás Morales hemos contado con grandes maestros y primeros espadas en distintos aspectos: Fernando Martín Herráez nos introdujo el tema de minorías creativas; Diego Blanco, guionista y escritor, nos mostró el reto creativo de educar héroes para nuestros tiempos; Juan Antonio Gómez Trinidad, profesor y expolítico, nos habló sobre cómo fomentar las minorías creativas en nuestra sociedad; José Javier Lasunción mostró la enseñanza del padre Morales sobre estas minorías creativas; y tres jóvenes madres de familia, nos dieron su testimonio y su visión al respecto del tema central.

En cuanto a la educación de los más jóvenes, se hizo un cambio importante en la edición de este año del Aula, y es que se hizo una estructura, muy del carisma de nuestro Movimiento, en la que los jóvenes educadores tenían dos responsables cruzados por encima de ellos, para que fuese un momento de aprendizaje también para ellos, orquestado todo esto por una responsable, madre de familia.

Mirando al jubileo del año que viene

El año 2025 viene marcado en la Iglesia católica por el Jubileo que celebraremos en todos los lugares del mundo. En nuestra querida Aula, también celebraremos la 25ª edición del encuentro, por lo que desde la organización se intentará hacer un esfuerzo extra para celebrar como se merecen estas bodas de plata. Veinticinco años cargados de recuerdos, grandes amigos que ya no están y amigos que han ido pasando por el Aula como niños, como educadores y ahora como padres.

Os emplazamos desde ya a reservar en el calendario la primera semana de agosto de 2025 para disfrutar de unos días inolvidables en la 25ª edición del Aula Familiar Tomás Morales, en Santiago de Aravalle.


[1] Laicos en marcha, pág. 84.

[2] Laicos en marcha, pág. 23.

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